Radio Futura. La estatua del jardín botánico. #Vdln57

28 Comentarios
A cierta edad uno deja de tener secretos consigo mismo. Lo reconozco, siempre fui un empollón asqueroso que sorbía sin medida cualquier libro que aterrizara en mis manos. "Todos menos los imprescindibles", como Bukowski. La temática caminaba a merced de las rachas del viento. Cuando soplaba de norte, me centraba en ensayos filosóficos de esos que cuestionan hasta el infinito para no resolver nada. Si dominaba la suave brisa del este, prefería el teatro contemporáneo. Arrabal, Ionesco, Beckett, Jardiel, Mihura... La narrativa la reservaba para el verano, para cuando los aburridos aires del sur abrasaban hasta las ideas. Nunca me enamoró. Me inclino por el abstracto de los versos sin rima. Leer es un acto íntimo. Y en la intimidad las palabras, como las verdades, como las amantes, las prefiero siempre desnudas.



Me interesaban poco las letras escritas. Lo mío era indagar las causas, los sentimientos que impulsaron al creador. Por eso me fascinaban Pessoa, Gil de Biedma, Gloria Fuertes, Gala o Lizano. Porque sus vidas caminaban con aires de superioridad por encima de la obra. Supe que para escribir bien había que ser infeliz, que cada estrofa desciende por consanguinidad directa del sufrimiento. Aunque me puse con ahínco a experimentarlo, sigo sin padecer lo suficiente como para atreverme a publicar mis locuras. Mi tiempo empieza a terminarse, habrá que sufrir un poco más deprisa. Por fortuna, nunca falta quien eche una mano.

La primera vez que escuché “La estatua del jardín botánico” fue en mi pueblo, junto a la Plaza del Ayuntamiento; en un concierto gratuito, al abrigo del primer gobierno municipal socialista. Santi Auserón, un tipo culto, quedó pasmado ante el espectáculo del Toledo nocturno. Desde la primera fila, un asno con evidentes signos de conceder a la cuchara el peor de los usos diseñados por el hombre, no cesaba de dar la brasa. “La catedral pa los curas”. Valiente gilipollas. Hasta el opio se confesaba incapaz de iluminar su cabeza. Se trataba exactamente de lo opuesto, de robársela a Dios y hacerla nuestra, de conquistarla para el arte humano.



Después contemplé mil veces aquel vhs con el que los Radio Futura ilustraban este tema de 1.982. Recopilatorios al margen, nunca se incluyó en un LP. Solo en un single a 45 rpm de los de entonces. El primer trabajo serio de los Auserón, con Solrac Velázquez a la batería y el llorado Enrique Sierra envolviendo la voz de Santiago entre las sedas de su guitarra. Impecable en lo técnico. También en lo humano. El único componente de la banda que por aquellos años poseía una sólida formación musical. Jamás se valorará lo suficiente a un tipo que prefería pasar por yonqui antes que hacer pública la enfermedad que le amargó la vida. Atrás quedaba un mal debut llamado Música Moderna con el infameEnamorado de la moda juvenilen funciones de estandarte. Fue el momento del cambio, cuando aparcaron la insulsa new wave de patente anglosajana, para construir un sonido nuevo; para fusionar la fuerza bruta del rock con la peculiar fonética de la lengua castellana. Unos textos de librería underground y una cuidada estética punk pusieron el resto hasta elevarlos al pedestal más alto de la música española. Ya en los noventa el licántropo se cansó de sí mismo y decidió ser Juan Perro ...

Fiel a mi adicción, me cuestioné otras mil veces los sentimientos del extraño protagonista de la historia; el sufrir inacabable, la tristeza perpetua de saberse lo único inmortal en un entorno perecedero, un afligido residuo en blanco y negro en pleno reino del color.



Imaginaba su niñez víctima de unos padres sobreprotectores que se escudaban en el dolor de la madre para someterlo a sus dictados. "Ponte la bufanda, no corras, cuidado no te caigas, no subas al columpio, no vuelvas tarde, ¿no ves lo triste que se queda mamá?". La familia cristiana. La tecnología del más allá al servicio de los traumas infantiles, del machismo rancio, de sesgos que joden vidas por disfrazar de afecto los miedos de los progenitores. Supuse a la estatua una criatura tan cobárdemente buena que renunció a dirigir su biografía por evitar el daño de los próximos. Una especie de enfermo por sobredosis de empatía. Se sentía tan mal con la idea de hacer mal que lo esquivaba sin consultar la lista de precios. Por puro egoísmo.

Un psiquiatra de la escuela clásica, diagnosticaría a la estatua el típico trastorno de la personalidad por evitación. Un psicólogo de hoy, mucho más cool, más "enrollao", con ese semblante de confesor comprensivo que debe ser troncal en el campus de Somosaguas, preferiría eliminar el término trastorno. Da igual. El nombre no hace a la cosa. Los primeros te hinchan a pastillas y los segundos te colocan un discurso que ni Pablo Iglesias con tres pacharanes y medio canuto. Ninguno arregla nada. Los hay que pretenden solucionar el problema a base de propinar golpecitos estratégicos con los dedos; lo sensato es salir corriendo. Tengas lo que tengas, ese está peor que tú.


Suponía a nuestro evitativo personaje bajo el imparable deseo de escapar de aquella cárcel de flores. Nunca encontraba el momento. Dedicaba sus días a planear la fuga, a disfrutar con la idea de alcanzar la libertad o perecer en la tentativa. Al caer la tarde, cada tarde, recordaba que se había olvidado de tomar una determinación. Que mejor acompañar con el pensamiento el paseo de los peces en el agua o perseguir enigmas al ritmo de las horas. Quizá porque mirando al estanque, porque escuchando el lenguaje de las plantas, aprendió a esperar sin razón. 

Creo que de modo casi inconsciente, siempre intuí el sentido de este tema. Me lo ratificó, mientras admirábamos desde la primera línea de Galileo la sensual versión de Sole Giménez, una profesional de la psiquiatría con la virtud sagrada de prescribir psicofármacos solo con fines lúdicos. “Es para lo que sirven”.



Al salir a la calle, una legión de mendigos se disputa un lugar a resguardo en el que sobrevivir a la noche del invierno madrileño. Comprendo a la estatua. Me siento metálico en medio de un paraíso urbano. Nuestra sociedad se ha contagiado del virus de la evitación y espera un eclipse para hacer algo. Se acerca a mi cerebro una variante del texto de Santiago: “escuchando el lenguaje de los medios, de la tele, de la política, hemos aprendido a esperar sin razón.” Solo así se justifica la pasividad ante la barbarie.

Al día siguiente, para entenderlo, para entenderme, obedecí al terco impulso de descender por el Paseo del Prado y volver a caminar lento por las arenas del Jardín Botánico. Junto al estanque elíptico, entre plátanos y castaños de las indias, al fin descifré la incógnita de mi enigma. Lo descubrí en otra de las primeras canciones de Radio Futura. La vida, la existencia, es una simple Historia de playback en la que alguien dicta en la sombra y los demás nos limitamos a mover los labios.



Espero que mantengan el mínimo juicio para saltarse un texto tan espeso; tan impropio de un espacio nacido para el divertimento. Lo dedico a mi himno vital, a la canción que resume 52 años anidando cicatrices. Ni sé, ni puedo hacerlo más corto. Tras más de una vuelta al sol dando la nota, tenía que ocurrir. Un tema viejo que todavía sabe bueno. Se lo regalo en tres versiones. La de estudio, el directo de La Edad de Oro (mi preferida) y la de Sole, también excelente. Como cada viernes, que las disfruten con salud y en libertad.




28 comentarios:

  1. Aunque no recuerde haberte ratificado nada (no te hace falta) y prescriba psicofármacos solo cuando resultan imprescindibles, cada vez me gusta más lo que dices y, sobre todo, como lo dices. Me fascina como cuentas. Pero, si te soy sincera, me gustaría que alguna vez aprendieras a emocionar igual, pero a escribir peor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por fortuna, creo que cada vez escribo peor. AL menos en ello estamos.

      Eliminar
  2. He crecido escuchando la música que me ponían mis padres y como soy de los 80, Radio Futura ha sonado mucho en mi casa. De los grupos que mejor opinión tengo de la movida... porque no podía con Gabinete Galigari y su voz gutural que parecía que se iba a tragar la lengua.
    ¡Feliz fin de semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco soportaba a Gabinete. Salvo los primeros EP, aquellos de estética neofascista, el resto, ni la voz, ni las composiciones, ni ese aire cañí que destilaban. Feliz semana, con mucho retraso.

      Eliminar
  3. Para nada me ha parecido largo el post. Todo lo contrario. Esta canción me parece genial y el texto con el que la has acompañado, acrecientan su magia.

    Recuerdo que Bunbury cuando cantaba Alicia expulsada al pais de las maravillas en sus conciertos, la introducía con la primera estrofa de esta canción.

    Feliz semana!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bunbury siempre ha tenido admiración hacia los Futura. Ha versionado varias canciones suyas en directo. Feliz semana

      Eliminar
  4. ¡Qué casualidad Rafa! Pero ya he dejado otra cosita en mi blog Eso sí, aunque hayamos coincidido en la elección, yo siempre me quedo con tus clases de música :)

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si al final nuestros gustos musicales se aproximan más de lo creemos. Como sucede con las personas, solo es cuestión de buscar. Un beso.

      Eliminar
  5. Como siempre un buen escrito, acompañado de buena música. Aunque no soy mucho de versiones la de Sole Gimenez me gusta mucho!!! Feliz semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La voz de Sole convierte en bueno un petardo, si encima coge un buen tema... Feliz semana

      Eliminar
  6. Para los que somos un poco, pero solo un poco, mas jóvenes este grupo es un ejemplo de lo que nos regalo el mítico programa de "La Bola de cristal". En casa eramos dos fans, mi hermana y yo, de tener los vinilos, ver sus vídeos y ser seguidoras incondicionales. Uno de los mejores grupos que ha pario este pais. Buena semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. Uno de los mejores grupos y de los que mejor se adaptaron a las características del castellano. Los demás hacían rock cantado en esa lengua, ellos rock español. Buena semana.

      Eliminar
  7. No sé qué me gusta más, si lo que cuentas, o cómo lo cuentas. El tema, genial. Yo también soy heredero de La Bola de Cristal, y mi prima la mayor me ponía los primeros cassettes en los 80, con los Auserón, La Unión, Nacho Canut, Berlanga, Ana Curra... A veces son canciones que llevas tan metidas en la sangre, tan naturales, que no las analizas como es debido hasta que lees textos como el tuyo.
    Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Curra es mucha Curra. A la bola de cristal solo llegaba cuando estaba de exámenes. Era un sábado por la mañana y aunque mis hijos no se lo crean, una vez fui joven.

      Eliminar
  8. aquellos programas musicales como la edad de oro, popgrama etc etc, tan buenos y en los que yo conoci a tanta gente que no tenia ni idea de que existia.. sobre todo recuerdo a culture club una noche, y fue verles y decir !pero donde he estado metida yo!, ahora nos queda lo mejor de aquello, haberlo vivido y poder recordarlo, ya que eso no volvera jamás y además tener la suerte que tuvimos de presenciar en primera linea todo aquello.
    siento decir que a mi si me gustaba la de "enamorado de la moda juvenil" y que a sole la sigo desde presuntos y que no me canso de escucharla,y ya para acabar solo te puedo decir que según te iba leyendo , iba pensando: si a estas palabras solo le falta la música : - ))
    besos y feliz finde

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La edad de oro es irrepetible. No solo por la música. Cortos, literatura, comics, pintura... La Chamorro hizo una gran labor... hasta que la echaron. No te preocupes por lo del enamorado de la moda juvenil, todos tenemos un lado oscuro, ja,ja,ja. Gracias, besos y feliz semana. Al finde llego tarde.

      Eliminar
  9. pues anda que no ha habido versiones de este tema mítico. Me gusta un montón y pegó bien fuerte. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí. Fue un tema que marcó una época sin haber ocupado ninguna lista de éxitos. Un abrazo

      Eliminar
  10. Si está Sole Giménez para mí ya es suficiente.
    Gracias por el texto, hermosa narración de un alma que crece junto a una canción.
    Feliz #VDLN

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sole convierte en magia todo lo que canta. Gracias a ti por leerlo. Feliz semana.

      Eliminar
  11. Sin palabras a tu texto: maravilloso podría decir e insultándome por no saber expresar más.
    En cuanto al tema, yo también soy de los 80, también crecí escuchándolos, y mis hijos, también los escuchan, se saben canciones y les gusta!
    Feliz #vdln

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Lydia. Se nota que somos más o menos en muchas cosas. Feliz semana

      Eliminar
  12. Me enamora leerte. Es un placer enorme.
    El grupo si lo conocía, nunca los presté mucha atención ya que no soy un gran consumidor de música, pero esta canción ni idea de su existencia. Pero me ha gustado.
    Pero insisto, más que la canción, me gusta lo que ha salido de tu pluma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias por sobrevalorarme de ese modo tan agradable.

      Eliminar
  13. Como siempre un gusto leerte!! ;) El grupo no lo conocía, y la verdad no se si me gustan.. jaja Me lo apuntaré para escucharlos mas.. Feliz semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te entiendo. Yo a mi madre también le digo a veces que no se si me gusta la comida cuando me invita de vez en cuando. Ja,ja,ja. Gracias por el comentario. Feliz semana

      Eliminar