Ni en vivo, ni en directo

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“Buenas noches. Soy Emilio Aragón y usted no lo es”. Con este delirante homenaje a lo obvio iniciaba el actual director de “La Sexta”, el espacio de Tv con el que alcanzó relevancia pública. Sucedió allá por 1983 y se titulaba, creo recordar, “Ni en vivo, ni en directo” . En uno de los sketches más celebrados, Emilio perseguía una línea blanca que, de modo obsesivo e inexplicable recorría el pavimento,los portales, los jardines, los campos y hasta los estanques de nuestra geografía. Si, para no perderla había que saltar sobre el capó de un coche, se saltaba. Si tocaba subirse a lomos de un ciudadano con barba: impulso y arriba.

Sin que sea capaz de identificar con exactitud la causa, al escuchar las declaraciones de Cospedal en su intento de explicar “lo de Bárcenas”, se dibujó en mi memoria este recuerdo de juventud. Tal vez fuera por la desafortunada alusión al diferimiento y su lejana relación antitética con el título de aquel programa. O tal vez por esa obsesión instalada en Génova de perseguir una línea blanca con aroma a injusticia, cuya estación de destino nadie parece conocer. En la pantalla resultaba sencillo identificar la broma. Aquí y ahora, la broma nos ha costado ya seis millones de parados y una buena parte de la población en agónico equilibrio sobre el delgado cable de la indigencia. No tiene la menor gracia.

Fue innecesario echar mano de veinte años en el feo oficio de consultor empresarial. Bastaba con una leve lectura de los artículos 109,2,b de la Ley de Seguridad Social y del 7.e de la del IRPF, para calificar la intervención de esta entusiasta del velo y la peineta. O no tenía ni aproximada idea de lo que estaba hablando o intentaba engañarnos a todos con el descaro de un trilero de feria. Conste que las dos opciones son perfectamente compatibles. Para el conjunto de los ciudadanos las indemnizaciones por despido, diferidas o no, están exentas de cotización a la Seguridad Social y de tributación al IRPF. Como supongo que para el Partido Popular regirán las mismas normas, lo que Bárcenas cobraba hasta antesdeayer era un salario tan grande como la torre de Bankia. La demanda por despido improcedente fechada el 31 de enero de este mismo año, confirma de modo incuestionable esa tesis.

Con todo, no ha sido la Secretaria General del PP y en los ratos libres Presidenta de Castilla La Mancha, el único personaje público que parece haber terminado un postgrado en meteduras de pata. Un tal Salvador Victoria, se despachó a gusto al comparar a los manifestantes del 23F con Tejero. Después intentó matizar. Innecesario. Le habíamos entendido desde el principio. Para el Consejero de Justicia, Presidencia y Portavoz de la Comunidad de Madrid (muy adecuados los cargos), todo aquel que le lleva la contraria es un rojo-antisistema y enemigo de la libertad. Peculiar concepto de democracia el suyo.

A quienes pensaban que el noble oficio de no dar una es patrimonio exclusivo de la derecha; pronto Cayo Lara los sacó de su error. Su conclusión sobre las mareas fue que Rajoy debía convocar de inmediato elecciones anticipadas. Justo. Exactamente para eso era para lo que nos manifestábamos casi todos los presentes en Neptuno y alrededores el 23F. Con esa capacidad para comprender la voluntad popular no es de extrañar que obtenga los resultados electorales que obtiene pese a navegar con las corrientes a favor y un vendaval a la popa. Y con ese oportunismo (elecciones ya, que todo seguirá igual pero nosotros obtendremos unos resultados históricos) tampoco se hace raro que el grito de “no nos representan” -sin excepciones destacables- , haya hecho fortuna entre la ciudadanía. Perdón. No recordaba que para los fieles de Lara quienes pronunciamos esos lemas, somos populistas y ellos no. Se me había olvidado

De Tony Cantó, mal político, pésimo actor y por lo que se deduce de sus recientes declaraciones, peor persona, ni hablamos. No merece la pena.

Como en los banquetes, dejo para el final el vino malo. Ese caldo barato, viejo, pasado de fecha y maloliente que se sirve casi a los postres, cuando la embriaguez generalizada impide distinguir el bien del mal. En este caso no es blanco, ni tinto. Es azul. Y ante la evidente carencia de otros atributos más propios del ser humano, porta casco, escudo y porra. Una amiga suele comentar que en la UIP se hacen frecuentes controles antidoping y al que da positivo en inteligencia y/o dignidad, le expulsan. Supongo que serán exageraciones. Pero tras comprobar su actuación en la noche madrileña del sábado 23 … tengo mis dudas. Provocaban con descaro los incidentes para luego moler a palos a todo aquel que pasara por la calle, tuviera o no que ver con el asunto. Fui privilegiado testigo de ello. Para quien en su juventud estaba dispuesto a pasar una larga temporada en un calabozo por negarse a portar armas o a obedecer órdenes estúpidas, resulta imposible justificar la violencia. Pero juro que tras ver “aquello”, entiendo y aplaudo el sentido de las barricadas ardientes de la madrileña calle Atocha. La defensa siempre es legítima.

Si después de este breve relato de despropósitos alguien sigue creyendo en el sistema y confiado en que con unas elecciones y un cambio de gobierno todo arreglado, perfecto. Yo subiré a mi terraza a saludar a unos marcianos de color fucsia que acaban de aterrizar en ella. Resulta igual de razonable. ¿Cual es entonces la solución? Clara y sencilla. Como diría el insigne cómico Fernán-Gómez: a la mierda.  

En fin,que para la próxima rueda de prensa sugiero a mi presidenta regional un nuevo saludo más acorde con su actual posición. Buenas tardes, soy María Dolores de Cospedal y ustedes no. Además de reírnos, diría alguna verdad. Y las dos cosas son necesarias.

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